sábado 27 de junio de 2009

MAUS, de Art Spiegelman

La obra de Art Spiegelman, Maus, es el primer cómic que ha conseguido un premio Pulitzer. Y no es para menos, cuando uno comienza a leer esta impactante historia se da cuenta de que las preocupaciones más extremas son solo una mota de polvo que ni de lejos se acercan a la amargura y al sufrimiento que podemos observar en los protagonistas.

Maus cuenta la vida de Vladek Spiegelman, padre del autor, quien vivió y padeció en Polonia la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió a los campos de concentración de Auschwitz.

El autor intercala en el cómic dos historias: las visitas que realiza a su progenitor para obtener la información que necesita e ilustrarla en el cómic, y la vida de Vladek junto a su esposa Anja durante los años de la 2ª Guerra Mundial. La primera desvela una relación entre padre e hijo muy compleja, llena de altibajos, diferencias; en ella, se muestra a un Vládek marcado por las dificultades vitales que ha tenido, maniático, ahorrador hasta lo insospechable, un reflejo de la represión nazi cuyas secuelas son casi imposibles de borrar. Además, se rememora la figura de la madre y el trauma del autor por su pérdida. La segunda historia nos hace revivir los trágicos años de la guerra y la persecución del pueblo judío. En este tiempo, Vládek, como tantos otros millones de judíos, será enviado a Auschwitz y separado de su mujer; estarán condenados a vivir en esclavitud y a soportar la incertidumbre de sentirse vivo un día más.

Spiegelman muestra una visión de la guerra desde la primera persona, la descripción de los lugares, los personajes y las situaciones son sorprendentes; la mirada del padre, su posición vital ante los problemas son un ejemplo de superación, fuerza y ganas de vivir, a pesar de su destino. Ante los sucesos que nos cuenta, inevitablemente, nuestras preocupaciones vitales se hacen pequeñas, pero tras su lectura, sentimos la importancia de las pequeñas cosas y la impresión que nos queda es la de entender la vida desde otra perspectiva. La combinación de humor y tragedia son un ejemplo del dominio de la narratividad que posee el autor.

La originalidad de este cómic viene marcada por la metáfora ilustrativa de los personajes, animales antropomórficos que representan a las distintas nacionalidades. Así los judíos son ratones; los polacos son cerdos; los alemanes, gatos; los americanos, perros; los franceses, ranas, etc. Este hecho hace que la historia cobre una expresividad inimitable, traspasando las fronteras de lo legible.

Hay un antes y un después de leer Maus. La imagen que se nos suele dar del Holocausto no se corresponde, en la mayor parte de los casos, con la realidad vivida por los esclavizados. Y es por ello que podemos entender cómo sufrieron después aquellos que sobrevivieron a tan terrible guerra, a los cuales no les quedó más que el recuerdo de una búsqueda de libertades perdidas.
Raquel Sánchez Lara