miércoles 3 de septiembre de 2008

Impresiones

Tengan cuidado allá fuera, una frase acertada para estos tiempos donde la apariencia de normalidad es una máscara más. Y sobre todo, para nosotras, las mujeres, quienes andamos por el mundo cargadas con la mochila de una moral social caduca y obsoleta.

Anteayer escuchaba desde la terraza un anuncio en el que se nos transmitía un mensaje de protección de la publicidad. Me resultó un poco hipócrita ya desde el comienzo de la primera frase, pero el final llega a ser cínico: por una publicidad justa y veraz, autocontrol. A los dos minutos de este anuncio, escuché una voz de niña que decía: ¡Tarta de fresa! Para que puedas invitar a tus amigas y cocinar como mamá. ¿Cómo mamá? Me quedé estupefacta, puede ser que sea exagerada, pero inevitablemente nos siguen llegando los mensajes laterales y de roles sexuales, que son los mismos que hace años, pero más sofisticados; para qué hablar de los bebés, las barbis, los conjuntos de limpieza en miniatura y demás...

Poco después, volví a quedarme “a cuadros” cuando oía a un chico explicando lo magnífico e innovador del nuevo Ariel concentrado, esta botellita le había enseñado a poner la lavadora. Al recibir a su pareja, ésta afirma con descanso: ya era hora de que aprendieras a hacer la colada. Imagino que esto se debía a que ella ya estaba cansada de hacerla, todo, tan natural. ¡Cuánto mal han causado las suegras!

A pesar de la existencia de la Ley general de publicidad que regula los mensajes discriminatorios, ofensivos, engañosos, subliminales, etc., y a pesar de la apariencia de normalidad que promulga esta campaña pro social publicitaria, me parece que se siguen delimitando mucho los papeles sexuales, tanto en los medios de comunicación como en los institucionales. Se sigue discriminando muchísimo lo masculino de lo femenino y se asignan determinados prejuicios que impiden, en ocasiones, el desarrollo personal digno de las mujeres.

Por otra parte, nos encontramos inmersos en el mundo de la imagen y lo postizo, en el que nosotras somos objetivo clarísimo y primordial en ella. Pocas campañas publicitarias utilizan argumentos honestos para vender sus productos, la mayoría ataca a los puntos débiles que a veces son difíciles de asimilar. El mercado televisivo se nutre de estas y tantas otras injusticias, imposibles de adivinar.

Sería conveniente mantenerse alejadas de la credibilidad mediática y tratar de entender los mensajes completos que nos transmiten ciertas comunicaciones. De este modo, obtendríamos nuestras barreras defensivas a tanta frivolidad dirigida. Por ello, y con los ojos muy abiertos, tengan cuidado allá fuera.

Raquel Sánchez Lara

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Para empezar, un pensamiento feminista bien tratado, con rigor. No debe ser el último. Esperamos más.
Una propuesta: lanza un pensamiento interesante para gente de la ESO, y a continuación invita a tus chic@s a entrar. Y cuando me lo permitas, le pongo enlace en OPM. ¿Aceptas el reto?
Un besazo, artista

Santi