viernes 7 de septiembre de 2007

EL ORIGEN DE ALGUNAS PALABRAS

EL ORIGEN DE ALGUNAS PALABRAS…

En muchas ocasiones nos preguntamos la procedencia de algunas palabras que usamos habitualmente y que nos resultan curiosas. Existe una disciplina llamada Lexicografía que estudia el significado y los procesos de gestación, cambio y extinción de las palabras. Una de sus técnicas indaga en la procedencia de algunos términos.

¿Qué sucede cuando nos comemos un “cruasán”?, los franceses diseñaron este bollo imitando la luna de la bandera del Imperio Turco con los que se encontraban en guerra. El hecho de comerse esta luna, era un símbolo de grandeza y victoria.

Seguro que un “sándwich” nos parece algo rápido y sencillo, también a Lord Sándwich, de este diplomático y político inglés toma el nombre; jugador empedernido, mandaba a sus criados que trajeran lonjas de carne en pan, de este modo no faltaba a sus partidas que duraban más de un día.

La palabra “trabajo” proviene de “tripalium” (tres palos) un instrumento de tortura del siglo VI. Se convierte después en “trebajo”, palabra que significa “dolor, sufrimiento”. A partir del siglo XIV empieza a usarse con el significado actual.

Respecto a “siesta”, la regla de San Benito incluía la norma de guardar reposo y silencio después de la “sexta hora” (que proviene de la hora sexta latina, el mediodía). Ahí tuvo su origen la palabra “sestear” o “guardar la sexta”, que después se deformó en el popular “sestear” o “guardar la siesta”.

Sí, señoras, los hombres han llevado “bragas”, esta palabra proviene del bajo latín céltico braca, y designaba inicialmente un calzón masculino. Para las francesas del siglo pasado, usar bragas era cosa de mujeres “de vida alegre” ya que las pioneras fueron las bailarinas de Moulin Rouge, a las cuales pintaba el famoso Toulouse-Lautrec.

La palabra “pantalón” se debe a Pantaleón, un viejo personaje teatral cuya vestimenta, una tela alargada y cosida entre las piernas, le identificaba de forma característica. En honor a él, recibió este nombre.

El significado de “cementerio”, que procede del griego “kometerion” es “dormitorio”, antes del cristianismo, se conocía como “necrópolis o ciudad de los muertos”, a partir de su expansión y con la creencia en la resurrección, se cambiará por el término actual, de connotaciones positivas.


…Y DE ALGUNAS LOCUCIONES

Tirar la casa por la ventana, o derrochar, tiene su origen en 1763, cuando Carlos III instauró la lotería en España. Los agraciados tenían la costumbre de tirar por la ventana todas sus antiguas posesiones: muebles, libros, ropas, etc. Era un modo de simbolizar la nueva condición social. La pobreza dejaba paso a un período de prosperidad. En algunas ciudades todavía se tiene esta costumbre, para celebrar determinadas fechas y eventos.

Salvarse por los pelos procede del contexto marinero, los antiguos marinos y navegantes se dejaban crecer unas largas melenas ya que, en caso de caer al agua en un naufragio, podían ser mejor rescatados por sus compañeros.

Zapatero a tus zapatos se originó tras la puesta pública de un cuadro de un famoso pintor quien, deseoso de saber las opiniones de sus vecinos, expuso su obra. Un zapatero opinó que los zapatos no estaban bien pintados, y por ello el pintor los modificó. Al día siguiente, el zapatero volvió a decir que tampoco estaba bien pintado el rostro. El pintor, decidió no hacer caso e hizo marchar al zapatero para que se dedicara a sus labores. No hay que confundir opinión con autoridad.

Descubrir el pastel, tiene un curioso origen. En los Siglos de Oro (XVI-XVII) se solía comer una especie de empanada rellena de carne. Esa carne, de dudosa procedencia, era solo una pequeña parte entre un montón de masa. Descubrir dónde estaba ese relleno y qué era se fue relacionando al descubrimiento de cualquier hecho oculto.

Hay gato encerrado, decimos cuando queremos afirmar que hay una causa o razón oculta que desconocemos. Era habitual durante los siglos XVI y XVII el uso de unas bolsas para guardar el dinero, estaban hechas con piel de gato y se les llegó a llamar popularmente con tal nombre, siendo “gatos” que encerraban riquezas desconocidas.

Dárselas con queso procede de la venta ambulante de vinos en la época medieval. Cuando la cosecha no había sido buena y el vino no era de calidad, los aguadores daban un pedazo de queso bien fuerte a sus clientes para evitar que notaran el mal sabor del vino. De este modo compraban sin rechistar. En la actualidad significa engañar fácilmente.

Esto es solo un ejemplo de la riqueza y diversidad de la lengua española. Estos diez siglos de castellano guardan numerosas curiosidades, en muchos casos, incognoscibles, pero de gran interés cultural y valor patrimonial.


Raquel Sánchez Lara
Dpto. Lengua Española
Revista CROAC
IES San Fulgencio